“Alguna vez se han confesado?”

Y hoy quiero preguntarles, alguna vez se han confesado?

Todos nosotros reconocemos y estamos conscientes de la verdad, esa que duele tanto y que no siempre tenemos la fuerza de admitir con las palabras “Lo siento” ..”Me equivoqué”.

Ërase u a vez una ciudad que fue bendecida con un cónsul maravilloso. Todo funcionaba a la perfección, los guardias la rodeaban y cuidaban el orden a la perfección, los jueces juzgaban con máxima justicia y nadie se quejaba porque ni siquiera había robos.

Hasta que un buen día, empezaron a descubrirse varios robos, y a raíz de eso empezaron las quejas.

Había asaltos en las joyerías, en los puestos de frutas, y en las casas.

Esto sorprendió inmensamente al cónsul. Agregó más guardias y policías en varios puntos estratégicos, en las calles dela ciudad. Pero todo esfuerzo fue en vano. Cuando vió que no había otra salida, ordenó a los guardias que esa noche, a medianoche, arresten a  todo el que se encuentre caminando por las calles de la ciudad,  seguro los ladrones se encuentran entre esas personas, y les dijo que al día siguiente traigan a todos los cautivos al juicio.

Esa misma noche, arrestaron a  70 personas y los interrogaron una o dos veces, pero no había manera de descubrir a los ladrones. Los arrestaron por unos días y los robos pararon.

Eso ere señal que los ladrones se encontraban entre los presos, pero cómo descubriremos quiénes  son? Se preguntaban

Después de varias noches, los reunió el cónsul para interrogarlos otra vez, y después les dijo:

“ahora cada uno puede irse a su casa”, con cara de alegría empezaron a acercarse a la puerta, y se apresuraban para irse, y de pronto, con un tono de voz bastante elevado gritó el cónsul ” pero no ustedes, ladrones descarados”, y en eso se voltearon dos de los presos, asustados, pálidos y asombrados. Se volteó el cónsul y dijo: a esos dos, arréstenlos!!! Estos son los ladrones!!!

Se confesaron los dos y hasta revelaron el lugar que les servía de escondite a todos los robos y una vez arrestados, la ciudad volvió a su funcionamiento normal y a la paz., gracias al cónsul que sabía el que es el culpable actúa sospechosamente y al final el mismo se revela.

 

Qué fácil es actuar erradamente o pecar y qué difícil aceptarlo!

Generalmente nos resulta sumamente difícil, como seres humanos, aceptar nuestra actuación errada. Estamos acostumbrados a crearnos excusas, y nos negamos a aceptar la realidad, y optamos por culpar a los que nos rodean o a las circunstancias.

Nos negamos a aceptar lo obvio y nos especializamos en dar explicaciones analíticas Y lógicas de la situación.

Muchas veces, nos vemos obligados a confesarnos y aceptar nuestro comportamiento errado, ya sea en situaciones que actuamos mal, o sobre rasgos de nuestra personalidad que son inaceptables, y aunque en nuestro fuero interno sabemos la verdad cruda y dolorosa, y estamos conscientes de ello, no somos capaces de sacar de nuestra boca la palabra “erré”,  “me equivoqué”, “pequé”, y así vamos caminando por la vida, como esos ladrones de nuestro cuento, donde nuestra vida es una llena de sentimientos de culpa…

En el proceso de teshubá, retorno o comúnmente traducido “arrepentimiento”, hay dos etapas o niveles, primero, es aceptar el error  y analizarlo y segundo, abandonar el pecado o la mala actuación.

y el tercer nivel y el más elevado, el  confesarse. Qué quiere decir?, cuál es el significado y porqué tiene tanta importancia en el proceso?

Por La fuerza que tienen las palabras!!

Cuando somos capaces de aceptar nuestros errores, debemos de aceptarlas internamente pero también verbalizarlos.

El  hombre es un ser inteligente, creativo y con capacidad de pensamiento sofisticado,  que corren en su cabeza, millones de pensamientos, sin parar.

Es por eso que pensamientos de arrepentimiento y refinamiento personal no le son extraños, pero no tienen un período de existencia muy largo en la mente. Para alargarle la vida a los pensamientos, debemos de convertirlos en palabras, dado que los pensamientos toman forma cuando son expresados.

Es un proceso largo desde el momento que tenemos ese sentimiento de culpa o arrepentimiento,  hasta que se despierta la motivación para cambiar, y una vez formado el pensamiento de manera lógica y concreta, hay que pasarlos por el proceso de “nacer de nuevo” y esta vez, traducirlo a palabras. Es convertir los pensamientos en palabras.

Cuando nos confesamos y aceptamos verbalmente  nuestros errores, básicamente estamos dirigiendo esos pecados que están  atrapados en el alma y los estamos liberando hacia la libertad de expresión, y ya eso se considera como reparar el acto en sí.

D-S quiere la unión con nosotros, al errar y actuar mal, percibimos separación , para volver a unirnos y fusionarnos, D-S creó un proceso elaborado y sumamente elegante,

Retornar o arrepentirnos es la máxima expresión personal, nadie regresa por obligación, esa habilidad es completamente individual y por deseo personal.

Y esa es la mayor evidencia que realmente pertenecemos al lugar que deseamos regresar, nunca nos separamos en escencia.

Las Vestimentas del alma se habrán dañado pero la esencia permaneció intacta y constantemente unida a su fuente. y de ahí salió la voz que guió el retorno.

Escribe el ramba”m:

Es entendido que la confesión es como concretar el reparo .el habla, actualiza el pensamiento. Es el punto clave y la finalización del reparo constante. El hombre puede estar muy consciente de  sus errores, sin embargo opta por mantener todo en una nube  en el aire. El hablar, lo fuerza a sacar a la luz lo escondido en su corazón, y esta es la única manera de llegar a l punto de comienzo, una vez abandonado el error.

En otras palabras, responsabilidad…

Una de las fundaciones del proceso de arrepentimiento, es el tomar responsabilidad por nuestros  actos, que proviene de la creencia en nestro libre albedrío, y este es precisamente el contenido de la confesión, dado que cuando una persona acepta sus errores y los verbaliza, sabe que no hay culpables, sino responsables y entiende que el único responsable es uno mismo, y   la verdadera libertad de albedrío, y la capacidad de afectar nuestra propia vida y nuestras acciones residen únicamente dentro de nosotros mismos.

Uno de los relatos sobre Adam, el primer hombre dice:

“cuando Adam fue expulsado del jardín de edén, se cuenta que iba caminando con la cara en bajo, sus  pies pesaban y estaba lleno de remordimiento y dolor,

Y de pronto se paró, se volteó y dijo:

Espera un momento !esto ya estaba planeado! Tú pusistes esa fruta ahí y sabías que iba a comer de ella! Esto es una trampa!

Nadie respondió.

Sin fracasos errores y caídas, ningún hombre puede adquirir y llegar al máximo potencial de  su  existencia.

Solo si se cae, puede tomar el camino del retorno, cada vez más alto y aún más, sobrepasando hasta al jardín de edén!

La capacidad de cambio y trascendencia, es parte del plan original del diseño de la creación.

El hecho de que exista tal cosa como el arrepentimiento es la mejor prueba del regalo del  libre albedrío, y demuestra que no hay necesidad de aferrarnos a los límites del pasado.

El camino de regreso a casa siempre está abierto…

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