“Cuidarnos de no caernos del tejado”

Y hoy vamos a cuidarnos de no caernos del tejado.

Una de las leyes que nos enseña esta porción ki tezté es el construir barandas en el tejado

“KI TIVNE BAIT JADASH VE ASITA MAAKE LE GAGEJA” 22:8

“si construyes una casa nueva, debes de construir barandas alrededor de tu tejado para prevenir que alguien se caiga y muera”

El zohar explicaque la etimología de la tora es horaa’-” instrucción” que significa guía y enseñanza.

La tora no es la mera compilación de leyes y cuentos, sino que nos enseña cómo actuar y conducirnos a lo largo de nuestra vida en diferentes situaciones.

Como en todas las narrativas de la tora, esta porción contiene y transmite una lección para la vida.

Esta instrucción nos guía y dirige a llevar una vida en la que debemos de hacer lo posible para prevenir peligro y derrame de sangre.

Particularmente en nuestra casa. La imagen de un tejado con una baranda es la comparación más precisa a la hora de querer entender el valor que tiene la vida nuestra y la de nuestro prójimo.

El rebbe de slonim, al interpretar este versículo, dice: “leemos esta porción en el mes de elul para que cada uno de nosotros pueda derivar la lección necesaria. Al prepararnos para  el nuevo año, nos preparamos para entrar a un nivel de consciencia más elevado- de manera figurada, construyendo una nueva casa y ascendiendo al tejado- la experiencia puede causar mareos. Y para contrarrestar la tendencia que tenemos de construir castillos en el aire, nos instruye la tora que pongamos barandas alrededor de nuestras aspiraciones así protegiendo el tejado, que es el nuevo nivel de consciencia.

La importancia que tiene el tejado en la casa también podemos entenderlo basado en la halajá  de yore dea- el código de ley que dice que no es necesario colocar una mezuza en el poste de la puerta mientras el tejado no tenga barandas, la protección debe de ser física primeramente y luego espiritual.

El jasidut y la kabala iluminan otra perspectiva aún más profunda , y revela las capas espirituales y psicológicas que posee esta instrucción.

Explica que el”subir al tejado” simboliza la necesidad del hombre de deshacerse de las presiones sociales  y entender qué es lo que realmente quiere de su vida.

Y explica como desde el tejado, tenemos una vista más clara de todo el panorama, y podemos adoptar una perspectiva fresca y objetiva.

Pero qué nos sucede cuando nuestro ego nos juega el truco de haber llegado a la cima o al tejado y nos convence que no necesitamos barandas porque somos adultos hechos y derechos y sabemos cuidarnos…o  al contario, nunca arriesgarnos a subir al tejado no sea que nos caigamos .mejor quedarnos en nuestra zona de confort y no escalar para no arriesgarnos..

Explica la kabala, que cualquier persona que “suba al tejado” eventualmente se caerá de  los niveles de conciencia que logró atener. Esta caída es inevitable dado que está integrada en la naturaleza del mundo y especialmente el  la estructura psicológica de la humanidad..

Entonces de qué sirven las barandas, es decir, lo límites y las restricciones? Quizás sean algo que nos limita a nivel personal y no sirve ninguna función?

Explica el jasidut que las barandas nos ayuda a orquestar la caída. Cómo es eso? Adoptando una sensación de humildad en el momento que sentimos el climax  al llegar al tejado, sabiendo que en los límites está la verdadera libertad, podremos monitorear la caída porque se convierte en una descensión en espiral ,con propósito y dirección, un balance positivo que eventualmente nos ayudará a escalar otra vez, porque la humildad real reside en entender que la vida es un proceso de ascensión y descensión y no un viaje donde “llegamos”…

Les cuento una anécdota que aún me hace reir…

Cuando volví en teshubá , aprendí, que una de las “barandas” que pone el judaísmo es la distancia entre hombres y mujeres y se llama shmirat neguiá – cuidarse del contacto físico a menos que estén casados.  así sea un simple apretón de manos con un extraño…cuanto más con un conocido. Viniendo de caracas, o de Latinoamérica en general, el saludo cotidiano es con un beso o dos  y si son amigos se le agrega el abrazo…cuanto más si hace tiempo que no se ven…después de seis meses en la yeshiva, llegó la hora de ir a visitar a la familia, en caracas, y enfrentarme al reto de ser la nueva yo en el lugar que me vió crecer totalmente diferente…

La  ansiedad y lo admito el pánico de enfrentar a mi gente y mi amigos por primera vez después del cambio drástico que dí, me estaba mareando…cómo saludo? qué digo? Cómo les explico? A lo mejor no voy a “pasar la prueba” y así pasé el tiempo del viaje preocupándome y sudando qué voy a hacer…

Dijo shlomó hamelej megorat Adam tevoemo lo que temes lo atraes…

Y así fue.

Al día siguiente de llegar, salí con unas amigas y volví en la tarde y después de pasar el primer día sin problemas, empezé a bajar la guardia y entendí que todo está bien…pero al llegar al edificio y abrirse la puerta del ascensor, dany mi vecino  sale y me dice naaatyyyy!!!! Tanto tiempo!!! Cómo estáaaassss y me dá un abrazo…típico saludo de vecinos…en ese momento entendí que todo en la vida es un proceso…y que las barreras más fuertes son las que se construyen de adentro hacia  fuera y que el proceso de crecimiento es gradual y que al final del día somos humanos y me alegro por eso!

Hay una concepción errónea  a la hora de entender restricciones. Uno se imagina que si nos restringimos en lo que comemos y nlo que no, cuando trabajar cuando meditar y rezar lomque vestir y dónde ir, vamos a sofocar el sentido de la inspiración.

Y la verdad es, que sin restricciones la inspiración se esfumará rápidamente. Enfoquemos nuestra luz como un rayo láser, intensamente, y perdurará.

Muchas gracias!

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